Gracias a este libro he descubierto una mirada totalmente distinta de la
Guerra Civil española, alejada de toda la épica que rodea a este conflicto casi
desde sus orígenes. Esto es debido sobre todo a que Deschamps acompañó a los
soldados franquistas, al contrario de la mayoría de fotógrafos que acompañaron
a los republicanos.
Deschamps trabajaba como fotógrafo en un periódico de corte conservador en
Francia, fue enviado a la guerra de España como corresponsal y fue asignado a
diferentes frentes, siempre bajo la dirección y ordenes de los generales
fascistas; es por esto que la mayoría de sus imágenes reflejan los restos de la
retirada de las tropas republicanas.
En general su obra ha sido calificada de anodina, de transmitir pocos
sentimientos; era un fotógrafo correcto, que a priori no buscaba mayor intención
que la de documentar y ciertamente esto se refleja en su obra.
Por lo mencionado antes el mayor valor que tiene la obra de Deschamps en la
Guerra Civil es el de testimonio, es cierto que al trabajar con las tropas
franquistas estos apenas le permitieron fotografiar movimientos de tropas,
choques armados o a los propios soldados. Me atrevería a decir que fue el fotógrafo
de "después", después de los combates, después de las retiradas o después
de las matanzas.







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